
Este libro nació de la necesidad personal de mejorar mi salud.
Durante años, en la década de 1980, mi salud me creó múltiples problemas: eccemas, urticarias, alergias, insomnio, sudoraciones nocturnas, que desembocaron en una grave depresión.
Visité a médicos tradicionales, recurrí a nutricionistas y homeópatas y acabé consultando a especialistas en respiración y bioenergía. Alguien intentó hacer un diagnóstico exponiendo una muestra de mi cabello a ondas de radio. Pasé por la psicoterapia autógena y la irrrigación de colon, pero en ningú momento mejoré.
Hasta que decidí que los remedios milagrosos no existían, y que si quería mejorar mi salud tenía que ser yo quien asumiera el control de ella, puesto que era la persona más interesada en la cuestión.
Leí multitud de libros hasta que localicé una enfermedad que se había descubierto recientemente cuyos sintomas encajaban con los míos. Lo que me pasaba es que tenía aftas internas, o candidiasis crónica sitemática. La Candida albicans es un hongo que prolifera cuando el sistema inmunológico no funciona adecuadamente. Durante un año me dediqué a curarme. Lo conseguí, y llegué a la conclusión de que si los pacientes participaban en la toma de decisiones sobre los tratamientos médicos tenían más posibilidades de mejorar su salud.
En definitiva, curarse no es sólo cuestión de encontrar el medicamento adecuado o de someterse a la intervención correcta, sino que es un complejo proceso de asumir la responsabilidad sobre la propia vida.
Lynne McTaggart, periodista y escritora, edita la revista What Doctors Don't Tell You (Lo que los médicos no nos dicen) que informa al público de los riesgos que supone el consumo de determinadas medicinas o la aplicación de algunos procedimientos quirúrgicos.
Medicamentos para la epilepsia; FRAGMENTOS:
"Algunos expertos del Hospital de Niños de Birmingham llegaron a la conclusión de que cerca de la mitad de los casos de supuesta epilepsia juvenil están mal diagnosticados. Es un hecho significativo, puesto que se estima que más de la mitad de los 340.000 casos de epilepsia crónica que hay en Gran Bretaña tienen su origen en la infancia."
"Resulta muy difícil saber si los fármacos que se administran en los primeros estadios de la enfermedad sirven de algo, puesto que es difícil encontrar pacientes que no los hayan tomado."
"Hay nuevos indicios de que no resulta peor retrasar el tratamiento en los niños que tienen su primer ataque para ver si tienen un segundo. Retrasarlo no disminuye las probabilidades de controlar los ataques más adelante y tampoco afecta la posible recaída cuando el niño crece. La única ventaja de empezar el tratamiento en seguida es que con ello se puede lograr retrasar el próximo ataque, pero tanto los médicos como los padres que perseveran en que deben administrarse medicamentos después del primer ataque nunca sabrán si habría sido el único."
Fragmentos libro "Lo que los médicos no nos dicen"; Lynne McTaggart